
Chiapas fue la cuna de las culturas más emblemáticas de la época, el florecimiento de los mayas, los zoques y los chiapanecos se dio lugar aquí, es por ello que la cultura del lugar está constantemente enriquecida por el continuo tránsito y contado con diversos grupos étnicos, de ahí que en el estado se hablen más de diez lenguas distintas, por ello es que es tan complejo y tan diverso. Cada lugar, cada poblado, guarda su propia identidad, por eso es que los sentidos y la vista no dejan de sorprenderse a cada paso, en donde el colorido, la tradición y su riqueza quedan de manifiesto a través de un pueblo que festeja y celebra cada semana del año en diferentes poblados y ciudades a su santo patrono, al poseedor de sus sueños, sus peticiones, sus temores, sus esperanzas. San Sebastián Mártir, San Antonio Abad, San Caralampio, el señor de Esquipulas o el de Tila, entre muchos, configuran las celebraciones que en su mayoría forman un sincretismo entre lo profano y lo religioso en una tradición que data desde la época colonial, en donde sus rituales son precedidos por brujos, limpias con hierbas y el pozal, bebida ritual, que los pone en contado con sus santos.
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